La poda – informe del INTA | Parte 1: Las yemas

Primera parte del informe” LA PODA EN LA VID”, a cargo de Gustavo Aliquó, Aníbal Catania y Germán Aguado y publicado por el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria – Estación Experimental Agropecuaria Mendoza)

Las Yemas

Las yemas son los órganos de la planta donde se encuentran los primordios de brotación de las primeras hojas y de todos los racimos que pueda contener el futuro pámpano. Tiene forma de cono abultado, se ubica en el nudo del sarmiento, junto a la inserción del pecíolo de la hoja. A simple vista parece constituida por una sola unidad, sin embargo siempre son dos, perfectamente distinguidas, denominadas yema principal o latente y yema pronta:

Yema Principal o Latente:

Es la más voluminosa, generalmente brota en la primavera siguiente a su formación. Es en realidad un yemario compuesto por una yema primaria ubicada en el centro y dos yemas secundarias o contrayemas ubicadas una a cada lado de ésta. En época de brotación la yema primaria es la que brota y las yemas secundarias pueden bien: quedar en latencia y brotar en caso de que ocurra la pérdida del brote (por helada, granizo, daño mecánico) o brotar junto con la primaria originando “brotes dobles”, los cuales deben ser eliminados durante el desbrote ya que ejercen una fuerte competencia con el brote principal.

Yema Pronta:

A diferencia de la yema principal está constituida por una sola yema, más
pequeña y ubicada a un costado de ésta. Suele brotar el mismo año de su formación dando
lugar a un brote denominado “feminela”.

1 – Denominación de las yemas

Las yemas que se encuentran sobre un sarmiento reciben distintos nombres en función de la ubicación que tengan:

Francas:

Se trata de las yemas principales ubicadas a lo largo del sarmiento situado sobre el pitón o cargador del año anterior. Se considera como primera yema franca aquella separada de la base por un entrenudo de al menos 5 mm. de longitud, descartándose las casqueras. Las yemas francas son las que se tienen en cuenta a la hora de estimar la carga de poda.

Bourillon:

Es a la primera yema franca del sarmiento, es decir la más cercana a su base. Normalmente suele ser más pequeña que las restantes y su fertilidad, de acuerdo a la variedad, puede ser algo menor.

Casqueras:

Son de menor tamaño que las francas, se ubican en la proximidad de la unión entre el sarmiento con la madera de dos o más años. Allí aparecen en grupos formado un anillo o collar.

Ciega:

Se denomina así a la mejor formada de las yemas casqueras. Dependiendo de las variedades su fertilidad puede ser media o baja.

Yemas de la madera vieja:

Son yemas generadas en años anteriores, generalmente casqueras aunque también pueden ser latentes o prontas no brotadas en su momento y que han permanecido durmientes durante más de un ciclo vegetativo. Al ir quedando cubiertas año tras año por capas de corteza no suelen ser visibles. En condiciones normales raramente brotan. Ocasionalmente pueden ser fértiles y generan brotes llamados chupones.

2 – Fertilidad de las yemas

Cuando hablamos de fertilidad de una yema nos referimos al número de racimos desarrollados dentro de ella, suelen ser de uno a tres. Si bien este número varía en cada variedad, también puede ser afectado por diversos factores tanto internos como externos. Todas las yemas, inicialmente, están en condiciones de desarrollar brotes con fruto. Sin embargo, como se observa habitualmente, hay algunos brotes que no tienen racimos u otros que poseen sólo uno escasamente desarrollado. Esto se debe principalmente a que factores climáticos y de nutrición, son los que determinan que la yema resulte fructífera o no. El número de racimos dentro de cada yema queda definido aproximadamente en el mes de diciembre del ciclo anterior, es decir algo más de un año antes de la cosecha.

Realizar un buen manejo de canopia y mantener la planta con un adecuado vigor son requisitos de suma importancia para tener un alto porcentaje de fertilidad en las yemas. Condiciones de poca luminosidad y de excesivo o escaso vigor influyen negativamente en el desarrollo de yemas fértiles.

Por lo tanto: mantener una canopia con buenas condiciones de iluminación y realizar un buen control de riegos y fertilizaciones para lograr obtener plantas con un adecuado vigor sin un excesivo desarrollo vegetativo, son requisitos fundamentales.

El nivel de fertilidad es distinto para cada tipo de yema:

2.1 Fertilidad de las yemas en el sarmiento

Dentro del sarmiento las yemas de mayor fertilidad están ubicadas en el tercio medio del mismo. Las yemas del ápice son rudimentarias y no suelen llevar racimos. Este gradiente está en relación con la complejidad en la organización de las yemas, que es mayor en aquellas que se han formado durante el período de crecimiento más intenso con el desarrollo de máxima vegetación y abundante y apropiada nutrición (Hidalgo, 2003; Reynier, 2005).

Según estudios de Herrera y Cinta (1968), en nuestra región donde las condiciones climáticas son bastante favorables para el cultivo de vid bajo riego, la ubicación de la yema en el sarmiento no tendría mayor influencia sobre su fertilidad. No obstante hay variedades que presentan una cierta tendencia en lo que se refiere a la ubicación de sus yemas fértiles. De acuerdo a la bibliografía existente y las experiencias publicadas tanto en nuestro país (Vega, 1976) como en el extranjero (Ferraro Olmos 1983; Valor y Bautista, 1996) podríamos agrupar a éstas variedades en tres diferentes grupos:

Variedades fértiles en sus yemas basales:

Estas variedades preferentemente admiten y se adaptan mejor a una poda del tipo corta. Entre ellas podemos mencionar las cultivares Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Carménère, Merlot y Viognier.

Variedades con mayor fertilidad a partir de la cuarta o quinta yema o más:

En estas variedades se adapta mejor una poda larga. Ejemplo de ellas son las cultivares Tocai Friulano, Tempranillo, Bonarda, Criolla Grande, Criolla Chica, Moscatel de Alejandría, Pedro Jiménez, Sangiovese, Sauvignon Blanc, Riesling, Sultanina, Patricia y Concord.

Variedades que tienen buena fertilidad tanto en sus yemas basales como medias:

Estas variedades se adaptan muy bien a ambos tipos de poda, comportándose frente a las mismas de manera indistinta. Ejemplo de ellas son las cultivares: Malbec, Petit Verdot, Tannat, Semillon, Chenin y Syrah.

Próxima entrega: Parte 2 – Fundamentos y principios de la poda

Fuente: http://inta.gob.ar/

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