Hay variedades que nacen para ser protagonistas, y otras que se vuelven protagonistas sin pedir permiso. El Cabernet Franc pertenece a ese segundo club: hijo de un romance botánico con Sauvignon Blanc (sí, es el papá del Cabernet Sauvignon), siempre vivió a la sombra de su heredero… hasta que la historia se cansó de repetir la misma trama.
Originario del sudoeste francés, viajero frecuente por Burdeos y el Loire, el Franc fue mutando estilos como quien cambia de playlist: vegetal y filoso en climas fríos, jugoso y especiado en regiones más templadas, seductor y profundo cuando encuentra su terroir ideal.

Y si hablamos de protagonistas inesperados, imposible no mencionar a Alejandro Vigil, el tipo que agarró al Cabernet Franc y lo transformó en una especie de rockstar nacional.
Con El Enemigo Cabernet Franc lo llevó al podio trabajándolo de tal forma que sea protagonista, y con los Gran Enemigo Single Vineyards lo convirtió en el hilo conductor de cortes que hoy son parte del imaginario vitivinícola argentino.
El Enemigo Cabernet Franc

Nacido en Gualtallary, Tupungato, a 1470 metros, sobre suelos calcáreos y rocosos que marcan su personalidad. Fermenta con levaduras indígenas, a temperaturas moderadas, y luego pasa 15 meses entre foudres, barricas y tanques para equilibrar frescura y estructura.
En copa es puro foco: aromas de hierbas frescas, cerezas y un toque especiado, con esa mineralidad tan de Gualtallary. En boca es tenso, fresco, de taninos filosos pero pulidos, y un final largo y limpio que deja esa sensación terrosa y elegante típica del Franc.
Gran Enemigo Gualtallary

Proveniente de un viñedo de alta densidad (10.000 plantas/ha) a 1470 metros en Gualtallary, donde el Cabernet Franc crece en suelos calcáreos y pedregosos, y el Malbec en perfiles igualmente calcáreos pero más profundos. Fermenta en concreto, con maceración en frío y una infusión muy suave durante 40 días, usando 40% de racimo entero. La crianza se hace íntegramente en concreto durante 15 meses para mantener pureza y precisión.
En copa expresa hierbas frescas, frutos rojos filosos y una marcada impronta calcárea, todo sostenido por una acidez vibrante típica de Gualtallary. En boca es vertical, profundo y austero, de taninos firmes pero finos, con un final largo y mineral.
Gran Enemigo Chacayes

Made in Los Chacayes, Tunuyán, a 1100 metros, en un viñedo de alta densidad (7.000 plantas/ha) plantado sobre suelos aluviales con presencia de caliza, una combinación que marca carácter y tensión. Se fermenta en concreto, con 5 días de maceración en frío y una infusión suave de 40 días, usando 40% de racimo entero. La crianza son 15 meses en concreto, buscando pureza y una expresión directa del terroir.
En copa muestra un perfil más jugoso y vibrante: frutos rojos intensos, hierbas de montaña y una mineralidad firme, con un lado floral que suele distinguir a Chacayes. En boca es energético, fresco, de taninos firmes pero finos, y un final largo donde domina la caliza.
Gran Enemigo Red Blend

Con uvas provenientes de un viñedo de alta densidad en Gualtallary, a 1470 metros, donde cada variedad crece según su necesidad: el Malbec en suelos franco–arenosos con base calcárea y piedras, el Cabernet Franc en perfiles calcáreos y pedregosos, y el Cabernet Sauvignon y Merlot en suelos arenosos profundos. La fermentación se hace en concreto, con 5 días de maceración en frío y una infusión suave de 40 días, usando 30% de racimo entero. La crianza continúa en concreto durante 16 meses para preservar pureza y tensión.
El blend —50% Malbec, 30% Cabernet Franc, 15% Cabernet Sauvignon y 5% Merlot— combina lo mejor de cada una: fruta roja nítida, hierbas frescas, especias suaves y una mineralidad marcada. En boca es preciso, vertical y profundo, con taninos firmes pero finos, excelente acidez y un final largo donde conviven elegancia, estructura y la impronta calcárea de Gualtallary.
Gran Enemigo El Cepillo

Cepas plantadas en El Cepillo, San Carlos, a 1300 metros, en un viñedo de alta densidad (8.000 plantas/ha) plantado sobre suelos coluviales con piedra caliza marina, que aportan una impronta mineral muy marcada. Se fermenta en concreto, con 5 días de maceración en frío y 40 días de infusión suave, utilizando 30% de racimo entero. Luego pasa 15 meses en concreto, manteniendo pureza y tensión.
En copa muestra un perfil profundo y filoso: fruta roja fresca, hierbas, notas salinas y una mineralidad intensa producto de la caliza marina. En boca es vertical, preciso y vibrante, con taninos firmes pero elegantes, excelente frescura y un final largo y salino que define claramente el carácter de El Cepillo.
Gran Enemigo Agrelo

Agrelo, Luján de Cuyo, a 930 metros, en un viñedo de alta densidad (10.000 plantas/ha) plantado sobre suelos arcillosos, que le dan una impronta más clásica y redonda dentro de la línea. Fermenta en concreto, con 3 días de maceración en frío y una infusión suave de 40 días, empleando 20% de racimo entero. La crianza continúa 15 meses en concreto, manteniendo foco y pureza.
En copa muestra un estilo más amable y profundo: fruta negra madura, especias suaves y un dejo terroso, con taninos firmes pero envolventes y una frescura marcada por la añada fría. En boca es amplio, redondo y equilibrado, con un final persistente donde la arcilla aporta peso y elegancia.


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