Hay estudios recientes revelan que las plantas aromáticas que crecen cerca de los viñedos no sólo aportan sus aromas característicos al vino, sino que también enriquecen su complejidad y destacan la identidad de cada terroir. Un vínculo entre naturaleza y viticultura que potencia la singularidad de los vinos.
Sabiendo esto, imaginen un proyecto vitivinícola que sus más de 11 varietales están inmersos en un bosque de aromáticas ubicado en Traslasierra, Córdoba.
La influencia de las plantas aromáticas cercanas a los viñedos sobre el aroma y la y la tipicidad del vino es un tema que despierta cada vez más interés en el mundo de la viticultura. Se ha demostrado que el entorno botánico que rodea a los viñedos tiene un impacto directo en el carácter final del vino, ya que éstas emiten compuestos volátiles que impregnan las pieles de las uvas y, por consecuencia, el vino. Estos aromas naturales pueden potenciar ciertos perfiles sensoriales y contribuir a la complejidad aromática de los vinos, brindándoles un toque distintivo propio del terroir.

Los aromas de las plantas poseen moléculas volátiles que se dispersan en el ambiente y, eventualmente, son absorbidas por las uvas a través de la piel debido a la porosidad de la misma.

La proximidad es crucial, ya que la exposición constante a estas moléculas crea una suerte de “memoria aromática” en el viñedo, que luego se transfiere al vino. En el caso de Aráoz de Lamadrid, al encontrarse inmerso en el bosque, esto da como resultado que cada uno de sus varietales sean únicos y de una calidad increíble.

Por ejemplo, el tomillo puede aportar notas terrosas y frescas, mientras que la lavanda otorga un perfil más floral. Este proceso de «infusión aromática» da lugar a vinos que reflejan no solo el terroir en términos de suelo y clima, sino también la flora circundante, logrando un carácter distintivo que se asocia a su paisaje originario.

El resultado de esta interacción entre el entorno botánico y el viñedo es un vino que se diferencia por su originalidad y autenticidad. Estas características pueden atraer a consumidores interesados en experimentar con vinos que no solo hablen de una variedad de uva, sino también de un ecosistema completo.

Los aromas proporcionados por las plantas cercanas añaden un nivel de complejidad que enriquece la experiencia de degustación y subraya la identidad de cada terroir, lo cual es especialmente valorado en la producción de vinos premium y enológicos.

SIn lugar a dudas este es un lugar mágico, que habilita a una conexión con la naturaleza que verdaderamente no solo tiene impacto en el viñedo, sino también en uno mismo al momento de visitarlo y vivenciarlo.

En este momento (Nov 24´), atravesando el último tramo de la primavera, se perciben aromas en el aire que verdaderamente impactan, y ni siquiera hace falta ser un experto para poser sentirlos.






Siempre es grato visitar este hermoso emprendimiento. ¡Gracias!



0 comments on “Aráoz de Lamadrid, el viñedo inmerso en un bosque de aromáticas”