Así son los almuerzos en Terrazas de Los Andes

Hace unos días fuimos a almorzar al restaurante que tiene la bodega Terrazas de Los Andes. La Chef a cargo es Noelia Scquizziatto.

Terrazas de los Andes, perteneciente al grupo Chandon, fue inaugurada en el año 1999, luego de restaurar una antigua bodega de estilo español fundada en 1898. Fue emplazada en el corazón de Perdriel, frente al imponente Cordón del Plata, donde se concentra el cultivo de las mejores uvas tintas de la provincia de Mendoza.

¿Cómo llegar?

Los cuidados frente al COVID – 19

Verdaderamente es un lujo y tranquilidad conocer los protocolos y cuidados que la bodega ha toma frente a cada visitante para cuidarnos entre todos.

Obviamente, solo se puede ingresar al perímetro con barbijo, luego en la portería toman datos y temperatura. Posteriormente pasamos por un túnel donde se rocía en todo el cuerpo micro partículas de alcohol al 70%. Una vez pasados por allí y antes de entrar al salón, nos acompañan hacia los sanitarios para lavarnos las manos y luego desinfectarlas.

El menú

La opción gastronómica cuenta con tres pasos, en donde en cada uno de los pasos ofrecen tres opciones distintas. Cabe destacar que incluye un vino diferente con cada plato.

El recibimiento fue con un Chandon Aperitif, un espumante distinto con un toque estilo bitter al tradicional sabor. Utilizando una base de Chardonnay, Pinot Noir y Semillón, amalgamado con el licor de expedición de macerados de naraja, hierbas, raíces, cortezas, flores y frutas. En nariz resalta la naranja confitada, cítricos y un toque de especiado y floral. En boca es refrescante y fácil de beber, con un final amargo agradable.

Lo acompañó un mini pastel de papa y chivo.


Entrada

El plato fue quiche de trucha salmonada con cremoso de arvejas acompañado de Terrazas Charonnay Reserva 2019.

El vino tiene una nariz intensa y compleja. Sobresalen aromas de damasco con notas florales como el azahar y el jazmín, acompañadas con leves matices minerales, de manteca fresca y caramelo, que contribuyen a su complejidad. En boca se destaca principalmente por su untuosidad y refrescante acidez características de las uvas provenientes de viñedos de Tupungato a 1200 metros sobre el nivel del mar.


Principal

Acá opté por un ojo de bife con croute (crocante) de coliflor acompañado de ragout de vegetales. El vino que lo acompañó fue un Terrazas de Los Andes Apelación Paraje Altamira Cabernet Sauvignon – Malbec 2016.

Este blend ofrece gran complejidad aromática y entrelaza notas de hierbas silvestres como lavanda con notas especiadas como pimienta blanca y anís. Se perciben también aromas de hongos secos, cacao, cenizas y cerezas maduras. Aparecen notas a tabaco rubio y cuero sobre el final. En boca posee una acidez equilibrada y taninos finos que otorgan frescura y gran elegancia.


Postre

Si bien hasta acá habíamos estado dentro del salón, para el postre nos fuimos afuera para aprovechar el sol. El poste que elegí fue macarrón de queso azul, esferas de chocolate blanco e inglesa de yerba mate. Acompañamos con la línea Terrazas de los Andes Petit Manseng Late Harvest 2018.

Respecto al vino, en nariz se destacan notas de caramelo, almendras tostadas y un toque de vainilla. Una armonía en boca. Equilibrado, pero con un sabor ligeramente dulce y una excelente acidez. Un final prolongado con excelente persistencia aromática.


Sin lugar a dudas una experiencia gastronómica muy recomendable. Comparto todas las opciones del menú con su respectivo costo.

Nota aclaratoria: en este caso van a observar que varían los vinos respecto a los que mostré. Existe la opción de abonar el upgrade o disfrutar de los que acompañan este precio que también son excelentes opciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.