Viñedo urbano: ¿se puede plantar uno en una terraza?

¿Qué es un viñedo urbano?

El viñedo urbano es un nuevo concepto que aúna el creciente interés por el cultivo de la vid y su adaptación a espacios urbanos reducidos.

La rusticidad de la vid permite su existencia en numerosos escenarios agroclimáticos, por lo que la presencia de coches o edificios no debe suponer un factor limitante para su supervivencia.

El conjunto de plantas que puedan cultivarse en superficies tales como parques o jardines no requieren de más cuidados que si estuvieran alejadas de la ciudad. Habrá que atender especialmente al tipo de suelo, asegurar su fertilización, su estado sanitario y que su posición permita la máxima insolación.

¿Se puede plantar un viñedo en una terraza?

Otra cuestión es tratar de poner un viñedo urbano en una terraza o azotea, donde el espacio disponible es aún más reducido y no existe un suelo profundo donde permitir desarrollar completamente el sistema radicular de la vid.

Al igual que un viñedo situado en pleno campo, se debe buscar la orientación que optimice la exposición de las plantas al sol: orientación norte-sur en zonas poco soleadas, y este-oeste donde la insolación sea excesiva y pueda resultar dañina para las plantas.

Capacidad del contenedor y mezcla de turba.

Como no hay suelo profundo y se debe lograr, además, un buen drenaje, se dispondrán las plantas en macetas con una capacidad mínima de 50 litros con una profundidad de al menos 40 cm. En la parte baja de la maceta se echarán piedras de pequeño tamaño para asegurar el drenaje. La composición de la tierra será 1/3 de turba, 1/3 de tierra vegetal de campo y 1/3 de arena, aportando, cuando sea necesario, en años posteriores más tierra y arena. Es importante dejar una separación entre macetas suficiente para permitir el correcto desarrollo de cada planta.

El suelo donde se sitúen las macetas tendrá una inclinación suficiente para que el agua sobrante del riego discurra hasta un desagüe.

El material vegetal para la plantación de un viñedo.

Se aconseja obtener en viveros barber, planta injerto con la raíz formada, ya que así se asegura el agarre de la planta, amén de las ventajas de certificación sanitaria y varietal. La planta injerto se plantará desde mediados de diciembre hasta la primavera, antes del movimiento de la savia.

Cuidados de los primeros años. La formación de la cepa.

Los dos o tres primeros años de vida de la planta se buscará su formación. Aunque podría ser válido casi cualquier sistema de conducción, debido a la dificultad de montaje de alambres para formar una espaldera, y a la superficie horizontal que ocupa un vaso, uno de los sistemas de conducción más adecuados es el sistema en sprawl. Es una conducción semilibre que simula la vid como un árbol, ocupando su mayor superficie en vertical. Hay que tener en cuenta que en este sistema de conducción la exposición solar de los racimos es similar al de la conducción en vaso y menor que la espaldera.

A partir del tercer o cuarto año se obtendrán los primeros racimos bien formados.

Abonados del viñedo urbano.

Para lograr un mayor desarrollo vegetativo es aconsejable, los primeros años, aportar fertilizantes equilibrados de NPK, pero principalmente con mayores aportaciones de nitrógeno, durante los tres primeros años, después un complejo que tenga muy poco Nitrogeno.

Puedes ampliar información en nuestra sección sobre abonado de la viña.

Las enfermedades más comunes de la viña.

Las enfermedades más comunes que pueden afectar al viñedo son oídio, mildiu, araña roja o podredumbre. Sería aconsejable contar con azufre, cobre y un antifúngico comercial que ataque la botrytis.

Puedes ampliar información en nuestra sección sobre plagas y enfermedades de la vid.

El sistema de riego.

Como en cualquier azotea o terraza no está garantizado el aporte de agua de lluvia suficiente para el desarrollo de las plantas, se recomienda, si hay posibilidad, instalar un riego por goteo; si no es posible, se pueden regar de forma manual. La vid necesita un mínimo de 300 litros de agua anuales por m2 de superficie. Habrá que ver cuál es la densidad de plantación que se quiere tener en las macetas, y según esto calcular la cantidad de agua aportar, teniendo en cuenta si va a recibir agua de lluvia, si la insolación y la temperatura que alcanza la azotea son altas o bajas.

Lo más aconsejable es regar dos veces por semana durante el primer año, estando atento a posibles síntomas de las plantas en cuanto a exceso o a déficit de agua. Desde noviembre a abril, la vid necesita menos aporte de agua que el resto del tiempo, intensificando sus necesidades en los meses de verano. En años posteriores los riegos se distanciará a un riego semanal.

Material necesario para el manejo del viñedo.

Además de todo el material para el establecimiento del viñedo, tal como macetas, suelo, fertilizantes, productos fitosanitarios, instalación de riego, si procede, etc., habrá que disponer de material suficiente para el propio manejo del viñedo: tijeras de una mano, si fuera necesario, de dos manos, tutores fuertes de aproximadamente 2 m. de altura para dirigir el tronco de la vid, máquina para atar, cinta, guantes, mascarilla para aplicar los productos fitosanitarios, etc.

Un viñedo urbano no es más que un viñedo al uso que se planta en un lugar reducido, por lo que todas sus necesidades (hídricas, nutricionales, etc.), sus enfermedades y su manejo es muy similar a si estuviera situado en campo abierto, con las salvedades puntuales propias de vivir en una azotea en vez de en el campo.

Fuente: http://www.vitivinicultura.net/vinedo-urbano.html

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