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¿Estrés hídrico en la vid? Te lo resumo en esta nota

La producción de uvas para vinificar depende de muchos factores, y el más importante tiene que ver con el agua, especialmente en zonas donde el hombre convirtió el desierto en un oasis.

La producción de uvas para vinificar depende de muchos factores, y el más importante tiene que ver con el agua, especialmente en zonas donde el hombre convirtió el desierto en un oasis.

Una dependencia vital del agua para riego en conjunto con una escasez hídrica importante, lleva a la necesidad de desarrollar un trabajo de viticultura basada en la optimización y eficiencia del uso del agua


El estrés hídrico en la planta

El suministro de agua a través del riego a niveles menores que el óptimo, da como resultado la activación de una serie de mecanismos de respuesta en la planta.

La función que más se ve afectada por el déficit hídrico en la planta es el desarrollo vegetativo. Esto da como resultado un aumento en la eficiencia de producción de materia seca por unidad de agua aplicada y mejora la penetración de la luz solar hacia los racimos.

La reducción deliberada del agua de riego es una estrategia que puede implementarse de las siguientes maneras:

¿Cómo se mide el estado hídrico de una planta?

La medición del potencial hídrico de la hoja es la metodología más rápida para medir el estado hídrico de la planta. Consiste en la utilización de una cámara de presión donde en su interior se coloca una hoja y se le aplica una presión de aire (N2), mientras que el pecíolo de la hoja permanece fuera y es allí donde mediante una lupa se observa la exudación del agua a través del corte.

Un manómetro incorporado mide la presión al momento de la salida del exudado el cual es equivalente a la fuerza de succión que realiza la planta para tomar agua del suelo.


Riego deficitario regulado (RDI)

La técnica RDI consiste en reducir o eliminar el suministro de agua en períodos programados durante el ciclo de cultivo.

Esto puede generar cambios en algunas características específicas de la planta, como por ejemplo el tamaño de la baya. Esto es importante para tener en cuenta porque algunos componentes que luego influirán en las características finales de los vinos, se encuentran en la piel de la uva (como por ejemplo compuestos aromáticos).

Para poder realizar esta práctica, se necesita una reducción adecuada del agua que muchas veces resulta complejo de determinar con exactitud. Para ello se requiere un monitoreo minucioso y contínuo de la humedad del suelo y fundamentalmente del estado hídrico de la planta.

En el momento donde debe ser aplicado para que se obtengan resultados óptimos es entre el cuaje y la cosecha, el cual coincide con una etapa de alta demanda de agua por parte de la planta, y si no sabemos realizar bien el manejo hídrico podemos poner en peligro la producción y la supervivencia de la planta.


Riego parcial de raíces (PRD)

La técnica PRD consiste en regar de forma alternada la mitad de la zona radicular del cultivo.

Es novedosa y está siendo utilizada en diferentes zonas vitivinícolas del mundo. Permite generar respuestas de la planta ante un déficit hídrico en una forma más controlada y sustentable, con el objetivo de mejorar la eficiencia del uso hídrico mientras que se mejora la calidad de la uva producida.

Su principal característica es el aumento en la eficiencia del uso del agua y la disminución del vigor de la planta, sin que esto signifique una reducción en el tamaño de la baya o una reducción en la producción total de uva por hectárea.

La disminución en la densidad del follaje debida a la reducción en el vigor de la planta da como resultado una mejor penetración de la luz solar en el racimo mejorando su calidad.

A partir de diversas inversigaciones se sostiene que sería posible manipular el desarrollo vegetativo de la planta si, por medio del manejo del riego, se pudiera lograr mantener una zona seca y otra húmeda dentro del sector radicular. Las señales químicas que permiten un menor desarrollo vegetativo de la planta se originarían en la parte seca y el aprovisionamiento de agua por la zona húmeda evitaría el desarrollo de un estrés hídrico severo.

Cabe destacar que todas estas prácticas están ligadas a cambios y modificaciones de acuerdo a diferentes factores, siendo el tipo de suelo el más importante. Además en las zonas más soleadas o de mayor temperatura promedio tenemos que tener en cuenta que existe una mayor evaporación, lo cual también termina influyendo a la hora de calcular la deficiencia hídrica que vayamos a aplicar.


Fuentes:
INTA San Juan
INTA Mendoza
Ingeniero Agr. Facundo Vita Serman
Arturo Calderon. PhD, UC Davis

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