Les hablé de vinos a chicos de 6to grado y esta fue mi experiencia

Hace unas semanas atrás me llegó una propuesta que en principio no difería de lo que habitualmente hago: dar charlas y capacitaciones sobre el mundo del vino.

Cuando me comentaron puntualmente de qué se trataba resultó un nuevo desafío ya que el público destinado era nuevo para mí: chicos de 6to grado del Instituto Rodeo del Medio.

El formato era una entrevista en donde me preguntaban muchas cosas que iban desde mi profesión como comunicador de vinos, detalles del funcionamiento de una bodega, cosecha, elaboración, el Malbec y curiosidades que engloba una botella. Luego, tenían que elaborar un trabajo práctico sobre la charla.

Realmente, al prepararla iba de un formato hacia otro, buscándole la vuelta para hacer algo divertido y entretenido. Imagínense hablar sobre algo que ellos no han probado nunca logrando que no se dispersen o aburran.

Para hacerlo más didáctico les armé la siguiente infografía:

Al llegar a la escuela (9.30am) fuimos a un salón donde me habían preparado una silla al frente y los chicos se sentaron todo mirando hacia donde estaba junto a una de ellas que se encargaba de empezar con las preguntas.

¿Cómo es mi trabajo? ¿Dónde aprendí lo que se sobre vinos? ¿Que tanto influyó mi familia en esto?

Íbamos desde cómo se trataba mi rutina de trabajo, cómo eran las bodegas donde trabajaba, si el idioma inglés me ayudaba, etc. Después nos concentramos más en el vino como producto, y la verdad que me sorprendí al descubrir que sabían mucho más de lo que pensaba. Me preguntaban cosas puntuales, sobre la elaboración, las personas que trabajaban en las fincas. Incluso recordaban una visita que hicieron a la cava de la Bodega Don Bosco y sus dudas rondaban del porqué estaba tan fría, o el hecho que las botellas estuvieran todas acostadas, etc.

En el momento que les conté la historia del Malbec, cómo llegó al país, el origen de su nombre y los sinónimos que tiene; hasta los más callados empezaron a interactuar contando que sus abuelos tenían una cepita en la casa o que sabían que era la más argentina de las cepas.

Con el paso de los días, la seño me contó que el trabajo práctico que hicieron los chicos lo hicieron sobre mí. La alegría y satisfacción fue enorme, sobre todo entendiendo que por más minúsculo que sea el aporte, algo les quedó. Y esa incertidumbre previa que me preocupaba de cómo transmitirle mi pasión por el vino, creo que se vio saldada en el título que uno de ellos eligió para su TP: “LA ALEGRÍA DE SABER SOBRE VINOS”.

Conclusión: ojalá que las escuelas le den más espacio a este tipo de contenidos, sobre todo en una provincia y país con tanta trayectoria e importancia en el mundo del vino.

Agradezco a la seño Sandra y al Instituto Rodeo del Medio por confiar en mí y espero que se repita pronto esta experiencia.

Obviamente quedo abierto a que me contacten de escuelas para poder seguir haciendo este tipo de charlas y actividades para los más chicos.

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