Wine Raves: la nueva moda de tomar vino en fiestas electrónicas

Casi todos sabemos lo que son las raves: fiestas clandestinas, por lo general de música electrónica, que surgieron en la década de los años 80 como respuesta a la restricción de horarios para espectáculos nocturnos en algunos países de Europa. Pero lo que no todos saben es que, en Los Ángeles, un nuevo estilo de rave está dando que hablar.

Maxwell Leer -ex director de vinos de Bestia, uno de los restaurantes más reconocidos de California- y Adam Vourvoulis -ex gerente general y director de bebidas en los restaurantes franceses Trois Mec y Petit Trois- son los creadores de las wine raves: fiestas electrónicas (y algo psicodélicas) con el vino como protagonista, que vienen a cuestionar el consumo tradicional de esta bebida. En estos encuentros, el objetivo es despojarse de toda pretensión y vivir una velada sensorial fuera de serie.

La primera rave se celebró el pasado 8 de enero en el boliche Honeycut, en el downtown de Los Ángeles. Fue la prueba de fuego para decidir la continuación del ciclo. Gracias a un llamativo éxito, la segunda se concretó el lunes (sí, lunes) 26. El lugar, un híbrido entre un bar de cócteles elegante y una disco retro con piso iluminado, parecería ser el escenario perfecto para atraer a un público específico: los millennials, la generación de hombres y mujeres nacidos entre 1980 y los 2000, una categoría particular de consumidores que busca una experiencia auténtica, una buena historia de fondo, un precio accesible y un enfoque innovador en relación a cómo y dónde se debe beber vino.

LA DINÁMICA 

Las wine raves arrancan cerca de las 11 de la noche. El espacio se divide en dos: por un lado, una pista con DJ en vivo; por otro, un salón con iluminación tenue y mesas para sentarse en grupo y conversar. En el momento de ingresar, se puede optar por una entrada de 20 dólares que incluye un trago a base de vino y shots (también de vino) ilimitados, o bien una entrada de 30 dólares que, en lugar del trago único, ofrece toda una botella del cocktail de preferencia. Como plus para ambos tickets, se entrega pintura fluorescente para brillar bajo la luz negra. El staff de Honeycut se suma al juego con trajes decorados con luces LED. El resultado del despliegue: una fiesta bioluminiscente.

EL VINO

Maxwell y Adam aseguran que usan un gran vino para sus cócteles y shots (con puntaje 98 según su propio criterio de calificación). Además, son elaboradores de algunas de las bebidas que se ofrecen y que ofician de ingredientes: hacen una tónica casera y también un vino Garnacha Rosé (variedad española), con producción en la zona californiana de Rancho Cucamonga. A la hora de servir, nada de copas convencionales: los jóvenes sommeliers adecuaron su cristalería para que brille en la oscuridad.

La fecha exacta de cada fiesta se publica en la página oficial del evento o a través de las redes sociales. Si pensás viajar a Los Ángeles próximamente, prestá atención a las novedades. Todavía no fue anunciado el próximo encuentro.

Fuente: http://www.planetajoy.com/

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