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Vinos pizzeros: cómo son y cuáles probar

A la hora de entrarle a una buena muza no hay nada mejor que un buen vino. A continuación te cuento por qué y cuáles conviene probar.

Pizzas

La pizza es cosa seria en argentina. Un poco porque es una comida relativamente barata y al alcance de casi todos los bolsillos, y otro poco porque en materia de harinas, quesos y tomates, nuestro país tiene productos de alto vuelo.

Pero hay muchos países que tienen las mismas condiciones y que no son devotos de la pizza. Aquí, sin embargo, cualquier día es bueno para ir a la pizzería del barrio con amigos y probar alguna de las muchas variedades: de media masa, a la piedra, calzones rellenos, con o sin fainá; y eso para no entrar en materia de sabores, como napolitana, muza o cuatro quesos por tomar nota de los clásicos, nomás.

Cualquiera sea el caso, con nuestra pasión pizzera sorprende el error en el que incurrimos instintivamente los consumidores: la bebida para acompañarla. La tradición local indica que la cosa es con cerveza. Aunque la bebida perfecta para darle nervio a una rica pizza es el buen vino: tinto, rosado o blanco. Sino, hagan la prueba y nos cuentan.

La razón es técnica si se quiere. Ingerir una bebida gaseosa fría junto a un plato caliente no es precisamente saludable. Y así, un poco por una empatía de precios –la pizza es barata, la cerveza también- los argentinos no hemos podido dar el paso que convierta a la pizza en una gloria. Salvo en compañía del Moscato, donde a la fecha las pizzerías son un canal vital para esta bebida, especialmente en las clásicas de Buenos Aires como Güerrín, Banchero o el Palacio de la Pizza.

Pero no todos los vinos maridan bien con una muza. Un tinto potente y con madera será la peor opción, porque no podrá refrescar nunca la boca ni la pizza contrapesar su potencia. Tintos frutados, suaves y ligeros, en cambio, ofrecerán el contraste ideal, lo mismo que blancos intensos y rosados de rica aromática. Y algunas pizzerías parecen haber tomado nota de este punto, porque comenzaron a incorporar vinos a la medida de sus propuestas. Casas como Piola o Siamo nel Forno son dos lugares pioneros al respecto. En ambas abunda el Pinot Noir, Bonarda y Malbec delgados.

Y si estás pensando en hacer unas ricas pizzas, ¿cuáles conviene comprar? A continuación una selección de tintos y rosados pizzeros, para levantarle piné a la clásica muza.

Goyenechea Rosé 2012 ($28). Ágil, frutado y de buena frescura, este rosado es perfecto para acompañar desde mozzarellas a fugazzetas de media masa. Como todo vino de su condición, es mejor beberlo frío, nunca helado.

Jean Rivier Rosé 2012 ($35) destaca por su buen perfume y boca entre amplia y de acidez chispeante. Ahí está el secreto para acompañar bien los aromas intensos de una napolitana con abundante ajo y tomatas quemantes.

Amalaya Rosé 2012 ($49). De aromas punzantes y bien marcados, el truco de este vino está en su boca seca y tersa. Combinará muy bien con todo tipo de pizza, en especial las de rúcula o espinaca.

Casarena Esencia 505 2011 ($49). Blend ejemplar a la hora de las pizzas, aquí manda la textura suave y su marcado sabor de frutas rojas. Perfecto para acompañar una muza a la piedra pintada con oliva extra virgen, orégano y ají.

Saurus Pinot Noir 2011 ($65). Los buenos Pinot son tintos pizzeros por excelencia, porque en su contenida expresión frutal, algo exótica, y en su boca de textura suave y sabor potente, se esconde el secreto de su buena combinación. Saurus no es la excepción.

Padrillos Pinot Noir 2011 ($75). Ligero al tacto, de moderada acidez y una textura tersa y apenas rugosa, este Pinot es candidato a las pizzas con diversos quesos y mozzarellas, aunque también va con una fugazzeta. Cuánto mejor si son a la piedra.

Durigutti Bonarda 2011 ($84). Tinto emblemático de la variedad, destaca largamente por su suave y cordial paso. Frutado y expresivo, es un todo terreno a la hora de las pizzas clásicas. ¿El truco? Su moderada frescura acompaña cualquier salsa de tomate.

Inéditos Bonarda Pura 2012 ($100). Una rareza que cumple el canon pizzero pero no vinero, con poca estructura, mucha ligereza y bajo alcohol (11,5%). De ahí que resulte un tinto chispeante y de intensidad para avanzar sobre casi cualquier tipo de pizzas. No es fácil de conseguir. Pero conviene probar.

Fuente: http://www.planetajoy.com/bienjugoso/vinos-pizzeros-como-son-y-cuales-probar/

Acerca de Pablo Ponce

Pablo Ponce Tiviroli. 38 años. Enólogo egresado de la Facultad Don Bosco, año 2007 (Mendoza). Comunicador de vinos desde 2011. Trabajé en el sector técnico desde el 2005 hasta el 2013 inclusive, en bodegas como La Rural, Familia Zuccardi, Escorihuela Gascón y Finca La Celia. Siempre me gustó escribir y comunicar. Mis conocimientos técnicos en la enología me permite tener las herramientas para hacerlo de forma didáctica y sencilla con el objetivo de atraer nuevos consumidores al mundo del vino. Docente presencial y virtual. Me apasiona enseñar sobre todo lo que tenga que ver con la enología. Co - propietario de HUMO Contenidos, una agencia de comunicación fundada en 2006. Instagram: @pabloponcetiviroli e-mail: pablo.e.ponce@gmail.com

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