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Visité Bodega Cruzat y te la muestro por dentro

Desde su fundación en 2004, Bodega Cruzat nació de la pasión compartida entre un grupo de empresarios chilenos y el ingeniero agrónomo y enólogo argentino Pedro Federico Rosell. En ese momento, plantaron las primeras semillas de lo que hoy es uno de los referentes locales en espumantes de alta gama. Su historia refleja un ida y vuelta entre tradición y modernidad, con foco en la excelencia y el terroir argentino.

Desde el inicio la visita te invita a compartir detalles como este:

Comenzamos el recorrido junto a su enóloga Lorena Mulet por la sala de tanques, en donde probamos diferentes espumosos en pleno proceso de elaboración.

La sala de tanques de acero inoxidable se mantiene a baja temperatura para favorecer el trabajo de cada uno de los vinos que se encuentran allí dentro.

Una pieza clave en la calidad de sus productos es el trabajo con tecnología de punta, como esta prensa neumática especial para realizar prensados suaves con el objetivo de obtener mostos premium para sus vinos bases.

La visita continuó en la cava subterránea, allí donde la temperatura ideal se mantiene constante año tras año. Este entorno —con condiciones perfectas de humedad y frescura— es clave para perfeccionar tanto la guarda como la segunda fermentación.

En ese subsuelo, el vino respira y madura con paciencia, y se siente el respeto que Cruzat tiene por el tiempo y el proceso.

Luego, vino la degustación: una selección de sus espumantes más distinguida, acompañada por una picada artesanal. Quesos justos, fiambres delicados, panes rústicos y algo dulce para equilibrar. Un maridaje sencillo, pero cargado de sentido: producto local, buen gusto y confort para el paladar.

Quiero agradecer especialmente a su enóloga, Lorena, por su cálida predisposición. Su entrega genuina, su conocimiento profundo y su entusiasmo hicieron que la visita fuera no sólo informativa, sino también creativa. Con cada explicación, transmitía pasión por el vino y por la bodega de una manera que conquista hasta al menos entendido.

En definitiva, Bodega Cruzat es un lugar donde la atención al detalle se respira en cada rincón: desde la historia fundacional y el cuidado meticuloso en la champañera, hasta la pausa contemplativa en la cava y ese momento de brindis acompañado por una simple pero poderosa picada. Y, por sobre todo, resplandece el vínculo humano: de la mano de Lorena, todo se hace más cercano, cálido y memorable.

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