5 historias breves sobre vino para leer en casa

Sandía y vino… ¿combinación mortal?

En algunos países se sabe popularmente que la combinación de sandía y vino te puede llevar a la muerte. ¿Pero esto puede ser así? Científicamente está comprobado que… NO.

Esta creencia viene del XIX desde un pueblo que se asentaba alrededor de un monasterio. En cierto momento comenzaron a darse una serie de violaciones. Con el tiempo estas terribles perpetraciones se daban cada vez más seguido sin poder descifrar por qué habían aumentado justo en esa época del año. Sin poder encontrar ninguna pista, se les pidió ayuda a los monjes
del monasterio quienes decidieron estudiar los hábitos alimenticios de los habitantes.

Transcurrido un período, detectaron que había una particularidad en esa región: se cultivaban uvas y sandías. Con las primeras realizaban vino, y las segundas las utilizaban como postre, consumiendo ambos productos a la vez. Esto generaba que la lívido de las personas creciera de manera exponencial.

La solución que encontraron los monjes fue que para ponerle fin a tanta lujuria (sin entender bien porqué sucedía) había que transmitirle a la gente que quienes comieran sandía y bebieran vino se morirían e irían al infierno.

Ahora, todo esto tiene una base y fundamento, aunque les resulte difícil de creer. La sandía posee un aminoácido que luego de ser metabolizado se transforma en un compuesto llamado óxido nítrico, un vaso dilatador natural. Además, el vino posee polifenoles los cuales potencian la formación de este compuesto.

Entonces, ¿qué tiene que ver el óxido nítrico en todo esto? Este potente vaso dilatador es uno de los principales componentes del citrato de sidenafilo, más conocido como “viagra”.

Pero no todo termina ahí. El alcohol etílico que posee el vino, bebido de manera moderada, produce una elevación de los niveles de serotonina, un neurotransmisor que se encarga (entre otras cosas) de regular el deseo sexual.

Al final los monjes de aquel entonces no estaban tan errados respecto al porqué se sucedían esos terribles hechos culpando a la sandía y al vino.


Las puertas olvidadas de Florencia

La buchette del vino («pequeños agujeros [para] vino») eran aberturas de 40 cm de altura empotradas en las paredes de residencias de los florentinos que daban a la calle. Se pusieron de moda en el siglo XVI, cuando los florentinos más acaudalados comenzaron a expandirse en tierras, especialmente viñedos, en la campiña toscana.

En ese momento, los aristócratas comenzaron a subir los impuestos frente a la venta de vino, entonces para evitar esto idearon este sistema de venta minorista: a pedido, para llevar, literalmente vendido a mano a mano a través de un agujero en el muro de sus residencias.

Resultaba también muy práctico para los compradores: golpeaban la ventana con su botella vacía y el servidor respondería. Al recibir la botella y el pago, volvería con una botella de vino llena.

Las «buchette» finalmente se hicieron tan populares que casi todas las familias florentinas con viñedos tenían una ventana de vino, y pronto la tendencia se extendió a ciudades cercanas de la Toscana como Siena y Pisa.

Las ventanas permanecieron abiertas durante los siguientes tres siglos, pero a principios del siglo XX, las tabernas de vinos se habían extendido por toda la ciudad, con vino de mejor calidad, mejor compañía e igualmente fácil acceso.

Actualmente existe una asociación con la misión de identificar, mapear y preservar las antiguas «buchette». Hasta la fecha ya son más de 300 las que han sido encontradas, restauradas o preservadas.

Incluso, hoy en día existe un restaurante llamado BABAE que ha puesto en funcionamiento una de ellas.


Champagne vino del diablo

Durante siglos, la zona de la Champaña, Francia, solo producía vinos tradicionales o tranquilos, osea, sin burbujas.

Mientras las técnicas de elaboración de vino se iban aprendiendo sobre la marcha, también lo hacían los recipientes donde se guardaban. Pero en este caso, las botellas no eran adecuadas para la conservación.

En La Campaña, los viticultores aún no usaban cubas de fermentación como las conocemos actualmente (hablamos del SXVI). Ellos prensaban la uva y embotellaban directamente el jugo sin dejar que este terminara de fermentar. Aseguraban que esto conservaba mejor los aromas frescos.

Pero la fermentación no se detenía, sino que seguía dentro de la botella, dando como resultado explosiones espontáneas en bodegas, cavas, casas de clientes… hasta en las manos de sacerdotes al momento de oficiar una misa. Incapaces de explicar esto, atribuían este fenómeno a un acto del diablo, dándole así el nombre “vino del diablo” por mucho tiempo, hasta que en el SVII Dom Perignon entró en escena perfeccionando todos los métodos de producción y poniendo en valor a esta bebida.


Historia y misterio del brindis

El brindis está ligado a muchos conceptos a lo largo de la historia. Desde los grandes banquetes griegos durante el SIV A.C. hasta ofrendas de éstos mismos a diferentes dioses pidiendo la protección en batallas.

De todas formas, el brindis como tal lo conocemos, proviene del SVI y es un término de origen alemán “bring dir’s“, que significado “yo te ofrezco“ y que según relatan los historiadores tuvo lugar durante la celebración de la victoria del ejército de Carlos V sobre su oponente el 6 de mayo de 1527, donde las tropas de Carlos V toman de forma victoriosa Roma y la saquean.


¿Quién inventó el primer vino?

Si bien a ciencia cierta no hay rastros de la invención del vino en un momento determinado, se asegura que este seguramente resultó de un accidente (como muchos otros inventos).

Bebida milenaria que aparece en diversos libros, grabados y relatos que con el paso del tiempo no hacen mas que indicarnos que el vino siempre estuvo presente en la historia del hombre.

Según los historiadores, la viticultura nacida en el Cáucaso, alcanzó su momento de esplendor en tiempo de los faraones egipcios. Habrían sido los egipcios los que idearon las técnicas más innovadoras, como el prensado de uvas. Lo cual, según decían había sido posible gracias al rey-dios Osiris, que enseñó a la humanidad a cultivar la vid, a cosecharla y a almacenar el jugo resultante. Mientras que su esposa Isis se ocupaba de proteger y cuidar todo el proceso en las primitivas bodegas.

Artículo creado para VinoApp, donde pueden leer su versión en inglés https://now.vinoapp.co/5-wine-short-stories/

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